
- ¿Quieres un caramelo bonita?
(silencio, siguió caminando, aceleró su paso)
- ¿No? ¿de verdad que no? es de fresa, que sé que a las niñas bonitas como tú os gusta mucho la fresita
(ni se le ocurrió mirar para atrás pero cada vez notaba más y más cerca la voz, siguío caminando, aceleró su paso)
- Sé que no son horas para tomar caramelos hija, pero yo te ofrezco, aunque bueno, esta noche te he estado observando en la discoteca y bien que te has cebado a caramelitos
(al escucharlo se preguntó quién podía ser aquel que la seguía calle abajo, siguió caminando, aceleró su paso)
-No corras chata, que estoy rebentado!
(fue frenando el paso hasta tal punto que se paró en medio de la acera, se giró y le dijo chillando)
- ¡¿Pero quién coño eres!? Me quieres dejar en paz hijo de puta! vete para tu casa y call...
(no terminó la frase porque se dio cuenta de que se encontraba completamente sola en la calle...)

No hay comentarios:
Publicar un comentario